Gregorio Luperón

Gregorio LuperónGregorio Luperón.

(Puerto Plata, 1839 - 1897) Político dominicano. Participó de forma determinante en el movimiento independentista de la isla y ocupó la presidencia de un gobierno provisional entre 1879 y 1880.

De orígenes humildes, tuvo que trabajar desde niño para colaborar en la economía familiar. A la edad de catorce años encontró empleo a las órdenes de Pedro Eduardo Dubocq, un comerciante establecido en Puerto Plata a quien algunas fuentes biográficas atribuyen la paternidad del muchacho. Conocía bien la lengua inglesa (su madre era una inmigrante de color de las islas británicas), tenía dotes para la oratoria y en la biblioteca de su patrón pudo iniciar una sólida formación autodidacta.

Comprometido con la causa independentista del país, una pelea contra partidarios de la anexión española, promovida por el gobierno de Buenaventura Báez, le llevó a la cárcel, de donde escapó para buscar refugio primero en Haití y después en los Estados Unidos. En 1863 regresó de forma clandestina a la República Dominicana para participar en varios movimientos de insurrección; las tropas rebeldes le concedieron el grado de general.

El autoproclamado Primer Gobierno Restaurador de Pepillo Salcedo, con sede en Santiago, valoró pronto su patriotismo y su capacidad combativa y le encargó la Jefatura Superior de Operaciones en la provincia de Santo Domingo, con la misión de enfrentarse al ejército anexionista comandado por Pedro Santana. Cumplió con su cometido y consiguió desarrollar una guerra de guerrillas que desgastó severamente las fuerzas militares españolas. Finalmente, España entregó el país a los independentistas el 11 de julio de 1865.

Luperón aceptó la vicepresidencia de la Junta Gubernativa de Santiago y, restaurada la República, regresó a Puerto Plata, donde sus paisanos le recibieron como a un auténtico héroe nacional. Desde su ciudad natal impulsó una severa oposición al régimen de Báez, nuevamente en el poder, y encabezó el triunvirato (Luperón, Pimentel y García) que en 1866 consiguió derrocar al gobierno y ejercer el poder ejecutivo entre los meses de mayo y agosto de aquel año.

Disuelto el nuevo órgano gubernamental en favor de la constitucionalidad, asumió la presidencia el general José María Cabral. Pero Báez derrocó nuevamente al gobierno de Cabral en 1968 con la pretensión de anexionar el país a los Estados Unidos y Luperón se vio obligado a abandonar la República. Desde el exterior desplegó una intensa campaña de oposición al gobierno dominicano e incluso preparó una expedición revolucionaria que no consiguió resolver con éxito. No cejó en su empeño de impedir la anexión y elevó repetidas protestas ante el Senado estadounidense que finalmente evitaron la incorporación de la isla a la superpotencia del norte.

La Revolución Unionista de 1873 expulsó a Báez del poder y colocó a González Santín al frente del gobierno. En 1876, Ulises Espaillat se convertía en presidente del país y Luperón aceptó el cargo de ministro de Guerra y Marina en el nuevo gabinete. La renuncia del presidente devolvió el poder a Báez, el eterno enemigo político de Luperón que, una vez más, tuvo que exiliarse.

Durante el siguiente trienio el país vivió un periodo de inestabilidad política y rápidas alternancias de poder. Finalmente, en octubre de 1879, Luperón accedió a la presidencia de un gobierno provisional que, con sede en Puerto Plata, instauró un régimen liberal, trató de reinstitucionalizar la República y preparó el proceso electoral que, a finales de 1980, otorgó el poder a Fernando Arturo Meriño.

Gregorio Luperón se retiró a Europa en calidad de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario. Cuando regresó al país, el ejecutivo de Francisco Billini le nombró delegado del gobierno en el Cibao. Desde su nuevo puesto se enfrentó al movimiento revolucionario de 1886 en Puerto Plata y contribuyó a la llegada al poder, un año después, del presidente Ulises Heureaux.

Decepcionado por las actitudes dictatoriales del nuevo líder del país, buscó apoyo, sin éxito, en el gobierno haitiano para combatirlo. Se encontraba en la isla de Saint Thomas en 1897 cuando enfermó de cáncer. Enterado, Heureaux acudió personalmente en su ayuda. Después de escuchar serias recriminaciones de su antiguo jefe y de aceptarlas calladamente, se reconciliaron. Luperón aceptó regresar al país, para lo que abordaron el buque de guerra que había transportado a Heureaux hasta la vecina isla, y retornaron a Puerto Plata. Allí falleció el 20 de mayo de 1897.

Louis Lumière

Louis LumièreLouis Lumière.

(Louis Jean Lumière; Besançon, 1864 - Bandol, 1948) Inventor francés, pionero del cine. Hijo de Antoine Lumière, un comerciante de la ciudad de Besançon dedicado a la fotografía, a los pocos años marchó con su familia a Lyon, dado que su padre decidió independizarse de su socio Emile Lebeau. La calidad humana y profesional de su padre permitió a la familia salir adelante. Los clientes hicieron progresar el negocio y pronto su empresa fue reconocida por la calidad de sus trabajos.

Louis Lumière. El joven Louis destacó en los estudios que realizó en el liceo La Martinière y, poco después, junto con su hermano Auguste -con quien formará una pareja indisoluble- comenzó a trabajar con su padre desarrollando algunas iniciativas en la fábrica de material fotográfico, una de las principales en las últimas décadas del siglo XIX. En torno a 1890, Louis y Auguste conocen ya algunos de los inventos que se están patentando en torno al mundo de las imágenes en movimiento. Tienen noticias de los trabajos de sus coetáneos y los experimentos que se prodigan no sólo en Francia sino en otros países y que buscan, básicamente, mejorar la obtención y proyección de imágenes.

Esta situación iba a sembrar controversias sobre quién fue el verdadero padre del cine. Entre 1890 y 1895 son varios los inventores que, en distintos países, están trabajando para alcanzar un mismo objetivo; los nombres de Thomas Edison (Kinetoscopio) y Max Skladanowski (Bioscop) son algunos de los que más suenan en estos años. A finales de 1894 los hermanos Lumière patentaron su invento con el nombre de Cinematographe (Cinematógrafo).

Durante unos meses se dedican a impresionar diversas imágenes familiares, y luego deciden hacer varias demostraciones que son muy bien recibidas, lo que les animó a preparar la presentación pública, que tuvo lugar el día 28 de diciembre de 1895 en el Salon Indien del “Grand Café”, en el Boulevard des Capucines de París. Por primera vez se conseguía mostrar a un grupo de personas unas cintas (así se llamaban las primeras películas) de imágenes en movimiento, con lo que se superaba las limitaciones que suponía el Kinetoscopio de Edison, que era de visión individualizada.

Estas películas apenas recogían un plano estático del motivo que daba título a las mismas. Eran “tomas de vista” de temas familiares y lugares de la ciudad. La demanda del público obligó a los Lumière a enviar a una serie de operadores por todo el mundo para que impresionaran más imágenes que permitieran renovar los programas diarios. El efecto cautivador que supuso el Cinematógrafo para los ciudadanos de estos años fue de tal magnitud, que se viene repitiendo la anécdota de aquellos espectadores que vieron por primera vez La llegada de un tren a la estación (L’arrivée d’un train en gare, 1896); en cuanto el tren se acercaba a primer término los espectadores se echaban hacia atrás, pensando que iba a salir de la pantalla.

Las imágenes de los Lumière son punto de referencia de los primeros noticiarios y documentos que se impresionaron en numerosos países. De estas primeras películas destacan La salida de los obreros de la fábrica Lumière, en la que desde un punto de vista lejano se contempla cómo se abre la puerta de la fábrica y va saliendo hacia los laterales un grupo de hombres y mujeres, hasta que esa salida se termina. Más interesante resulta, sin embargo, El regador regado, una escena simpática, que gira en torno a un “gag” cómico: un hombre se encuentra regando un jardín; vemos cómo un niño le pisa la manguera; el hombre se extraña de que no salga el agua y acerca a su cara la boca de la misma; en ese momento el niño quita su pie y el agua moja al hombre; éste corre tras él y al alcanzarlo le da un azote y le coge de una oreja.

Fotogramas de La llegada de un tren a la estación. y de El regador regado. . La producción de los Lumière se incrementó con los años, convirtiendo a Lyon en uno de los centros cinematográficos más importantes del mundo. No obstante, su evolución creativa se estancó, limitándose durante ese tiempo a repetir los temas y viviendo un poco de rentas. Tiene que ser Méliès quien realmente dé un gran empuje al Cinematógrafo, sobre todo abriendo nuevos caminos a la creatividad y forzando a los operadores y productores, que a continuación les siguieron, a volcarse en busca de originalidad.

Los Lumière, al tiempo que producían una interminable lista de títulos, pusieron en circulación los aparatos que fabrican en Lyon. A esta ciudad acudirán a lo largo del tiempo numerosos empresarios de otros países en busca de “el aparato original” que les permita pasar sin ningún problema las cintas Lumière en sus barracones. Así comenzó a expandirse el que será el espectáculo audiovisual más sorprendente del siglo XX.

Los Lumière continuaron desarrollando, hasta su muerte, otros muchos inventos, tanto en el campo de la fotografía como en el cine (la placa tricromo para la fotografía en color; la fotografía en relieve: fotoesterosíntesis; el cine estereoscópico; las placas antihalo; el plateado de los espejos en frío; un difusor para fonografía, etc.). Algunos tuvieron su aplicación, pero otros no pudieron desarrollarse comercialmente.

Más info en el monográfico de los Hermanos Lumière.

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